12/6/17

Eguzki reclama al Ayuntamiento que informe con rigor y transparencia sobre la calidad de las aguas de baño.

La agrupación ecologista recuerda, ante la reciente inauguración de la temporada de playas, que el verano pasado se detectaron en Ondarreta varios casos de contaminación que no llegaron a comunicarse adecuadamente a los usuarios
                Eguzki reclama al concejal de Medio Ambiente, Alfonso Gurpegui, que, en la temporada de playas recién inaugurada, informe con rigor y transparencia de los resultados de los análisis sobre la calidad de las aguas de baño.
                Esta reclamación tiene su origen en la experiencia del año pasado, en el que los análisis detectaron varios incidentes de contaminación fecal, todos en Ondarreta, sin que el Ayuntamiento llegara a comunicar a los usuarios que el baño no era "libre", sino "con precaución" .
   En 2016, Eguzki, que ya a lo largo del verano había detectado alguna situación "extraña", consiguió documentar justo a final de temporada uno de estos casos: la Sección Municipal de Biodiversidad y Gestión Ambiental emitió el día 23 de septiembre un boletín advirtiendo de que, tras los análisis de las muestras recogidas el día 19, la calificación de las aguas en la zona del Tenis no era más que “suficiente”, por lo que el baño debía realizarse “con precaución”. La web del Ayuntamiento no se hizo eco de esta recomendación hasta el día 27 y ya el día 29 fue sustituida por la de “baño libre”, derivada de nuevos análisis realizados el día 26. La recomendación de baño “con precaución” en ningún momento llegó a señalarse en la playa, de modo que era completamente desconocida para la inmensa mayoría de los usuarios.
  Una vez concluida la temporada, el Ministerio de Sanitad, a través del Sistema de Información Nacional de Aguas de Baño (Náyade), hizo públicos los resultados de todos los análisis, lo que permitió conocer que, además del denunciado por Eguzki, en Ondarreta se habían producido a lo largo del verano otros cuatro incidentes de contaminación, de los que se derivaría la recomendación de "no baño" . El Ayuntamiento no informó de esta realidad a los usuarios.
                Así las cosas, y ante la recién estrenada temporada, los hechos demuestran que no está de sobra recordar que lo fundamental no son ni el número de parasoles, ni los nuevos paneles, ni siquiera las dichosas piedras, sino la calidad sanitaria de las aguas de baño (y de la arena, por supuesto). Y, si en un momento dado, por lo que sea, esta no es la idónea, el Ayuntamiento tiene la obligación de comunicarlo cuanto antes y de la manera más efectiva posible, que es a pie de playa.
 No se trata de magnificar los hechos ni mucho menos de alarmar, sino de actuar con responsabilidad y proporcionarle a la ciudadanía una información a la que tiene derecho, no solo porque lo diga la Ley, que lo dice (2), sino fundamentalmente porque privarle de ella podría repercutir negativamente en su salud.

                A ver si esta vez no tenemos que esperar a que termine la temporada para enterarnos de que hemos estado bañándonos durante el verano en aguas no siempre saludables.

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